Ir al contenido
Qué toca la comida de tu hijo: materiales y normativa, sin alarmismo Por Javier y Noemi
Vajilla Infantil

La vajilla de recuerdo: decorativa o de uso

El plato de bautizo o de primer cumpleaños suele acabar en una vitrina. Cómo decidir de antemano cuál de las dos cosas quieres.

Hay un objeto que se regala mucho y se usa poco: la vajilla conmemorativa. El plato con el nombre, la fecha y el peso al nacer; el juego de taza y cuenco del primer cumpleaños; el set de bautizo con la inicial. Se regala con toda la ilusión y en la mayoría de las casas acaba en una balda, ni usado ni tirado.

No es un fracaso del regalo: es que casi nunca se decide de antemano cuál de las dos cosas iba a ser, y un objeto que intenta ser recuerdo y utensilio a la vez suele fallar en los dos papeles.

Las dos decisiones son legítimas y llevan a piezas distintas

Si va a ser recuerdo, lo que importa es que envejezca bien y se pueda mirar: porcelana, madera noble, metacrilato grabado, un grabado que no se borre. Puede llevar todos los datos —nombre completo, fecha, hora, peso— porque nadie va a comer en él. No hace falta que sea apto para contacto alimentario, aunque tenga forma de plato, y conviene saberlo: una pieza decorativa con esmalte no evaluado para alimentos es un objeto perfectamente correcto mientras se use como lo que es.

Si va a ser de uso, manda todo lo contrario: material que aguante el lavavajillas, personalización en la cara exterior, tamaño adecuado a la edad y diseño que no se quede corto en un año. Un plato de uso con la fecha de nacimiento grabada tiene un problema previsible: a los cuatro años el niño ya no quiere comer en algo que pone “recién nacido”.

Lo que dice la norma Reglamento (CE) 1935/2004, artículo 15
Los materiales y objetos irán acompañados de la mención “para contacto con alimentos”, de una indicación específica sobre su uso o del símbolo correspondiente, salvo aquellos objetos que, por sus características, estén claramente destinados a entrar en contacto con alimentos.

Aplicado a esto: una pieza conmemorativa con forma de plato que no declare aptitud alimentaria hay que tratarla como decorativa, aunque parezca vajilla. No es un defecto del producto; es su categoría.

El error frecuente: el set completo de bautizo

El regalo típico es un juego de plato, cuenco, vaso y cubiertos con la fecha grabada. Suele fallar por una razón de calendario: se regala en el bautizo, con el bebé de pocos meses, y para cuando el niño puede usar ese plato han pasado un año o dos. En ese tiempo el juego ha vivido en un armario, y cuando por fin sale, la inscripción de la fecha ya chirría.

Si la idea gusta —y gusta, por eso se regala tanto—, funciona mucho mejor partirla en dos: una pieza de recuerdo pequeña y bonita que se queda para siempre, y la vajilla de uso sin fecha, solo con el nombre, que sí va a tener años de servicio por delante. El nombre no caduca; la fecha, sí.

Sobre el material, para una y para otra

Para recuerdo, la porcelana con calca cocida y la madera grabada son las que mejor envejecen. El metacrilato grabado se ve muy bien pero se raya con el tiempo si se manipula.

Para uso diario con nombre, lo que mejor funciona es acero inoxidable o polipropileno grueso con grabado o marcado en la pared exterior. Aguantan la máquina, no tienen capa que se despegue y el nombre sigue legible años después.

Un caso que conviene prever

Si la pieza va a viajar al colegio o a la guardería, el nombre cumple además una función práctica —que no se pierda— y ahí sí merece la pena que sea bien visible. En ese caso, muchas familias optan por poner solo el nombre de pila. Es una decisión de cada casa, pero hay que tomarla antes: el grabado, que es justo lo que hace que el objeto dure, es también lo que impide cambiar de opinión.

Comentarios