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Qué toca la comida de tu hijo: materiales y normativa, sin alarmismo Por Javier y Noemi
Vajilla Infantil

El símbolo de la copa y el tenedor

El dibujito impreso en la base del plato es una declaración legal. Qué obliga exactamente y cuándo su ausencia sí es una mala señal.

En la base de casi cualquier plato, vaso o fiambrera hay una copa y un tenedor dibujados con línea fina. Es probablemente el símbolo más ignorado de una cocina, y sin embargo es la única marca de la pieza que tiene valor legal directo sobre lo que va a tocar la comida de un niño.

Qué dice la norma

Lo que dice la norma Reglamento (CE) 1935/2004, artículo 15
Los materiales y objetos que en el momento de su comercialización no hayan entrado todavía en contacto con alimentos irán acompañados de la mención “para contacto con alimentos”, o de una indicación específica sobre su uso —como cafetera, botella de vino, cuchara sopera—, o bien del símbolo reproducido en el anexo II del propio Reglamento.

Ese anexo II es exactamente la copa y el tenedor. Es decir: las tres formas son equivalentes. Un plato que ponga “apto para uso alimentario”, uno que lleve el símbolo y uno que sencillamente se llame “plato hondo” cumplen lo mismo, porque el nombre del objeto ya declara su destino. El texto está en el Reglamento (CE) 1935/2004.

De ahí se sigue algo que sorprende a mucha gente: la ausencia del dibujo no significa que el producto sea ilegal ni peligroso. Un plato es obviamente un plato. La obligación de marcado existe sobre todo para los objetos ambiguos: un bol de cerámica que podría ser decorativo, un recipiente de plástico que podría ser de guardar tornillos, una jarra que podría ser un florero.

Cuándo la ausencia sí es mala señal

Precisamente por eso, el símbolo importa mucho más en los objetos ambiguos que en los evidentes. Estas son las situaciones en las que su falta debe hacer dudar:

  • Piezas decorativas que acaban en la mesa. El cuenco de cerámica artesanal, el plato pintado a mano de recuerdo de un viaje, la taza de colección. Si no declara aptitud alimentaria, hay que asumir que no la tiene: el esmalte puede llevar plomo o cadmio.
  • Objetos importados fuera de los canales habituales. Es donde se concentran las alertas europeas por cesión de metales pesados en cerámica.
  • Piezas de segunda mano sin embalaje. Sin caja no hay ni instrucciones de uso ni identificación del responsable.
  • Recipientes reutilizados. Un tarro de conserva vacío es apto porque para eso se fabricó; un bote de pintura limpio no lo es, por muy limpio que esté.

Lo que el símbolo NO dice

Y aquí está el malentendido más extendido. La copa y el tenedor certifican que el objeto está destinado a contacto alimentario. No dicen nada sobre en qué condiciones. No dicen que aguante el microondas, ni el lavavajillas, ni comida caliente, ni ácida, ni grasa.

Un plato de melamina lleva el símbolo con todo derecho y no puede ir al microondas. Un vaso de plástico puede ser apto para agua fría y no para caldo hirviendo. Esa información va aparte, en las instrucciones de uso, y es tan obligatoria como el símbolo, aunque casi nadie la mire.

Así que en la base de un plato hay que leer, en este orden:

  1. El símbolo o la mención de aptitud alimentaria.
  2. Los iconos de microondas y lavavajillas, tachados o no.
  3. La temperatura máxima, si la indica.
  4. El nombre y la dirección del fabricante o importador establecido en la Unión Europea. Este es el dato que permite que alguien responda si el producto falla, y el que suele faltar en las compras más baratas de plataformas internacionales.

Con esos cuatro datos se puede decidir sobre casi cualquier pieza. Sin el cuarto, sobre ninguna: si nadie se declara responsable dentro de la Unión, no hay a quién reclamar, no hay quién retire el producto si aparece un problema y no hay ninguna garantía de que los ensayos de migración se hayan hecho.

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