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Qué toca la comida de tu hijo: materiales y normativa, sin alarmismo Por Javier y Noemi
Vajilla Infantil

Qué significa que la melamina sea cancerígeno de categoría 2

Dos decisiones europeas distintas, de 2023 y 2025, que se cuentan casi siempre mezcladas. Qué cambió realmente para un plato infantil.

En los últimos años la melamina ha aparecido dos veces en decisiones europeas importantes, y las dos se cuentan casi siempre como si fueran la misma. No lo son, y la diferencia cambia bastante lo que hay que concluir sobre el plato que está ahora mismo en la trona.

Decisión primera: clasificación como cancerígeno de categoría 2 (2023)

La melamina tiene clasificación armonizada en el anexo VI del reglamento europeo de clasificación y etiquetado de sustancias químicas. Esa clasificación se le asignó mediante el Reglamento Delegado (UE) 2022/692 —la decimoctava adaptación al progreso técnico del CLP— y es legalmente aplicable desde el 23 de noviembre de 2023. Las categorías asignadas son dos:

  • Carc. 2 (H351): “se sospecha que provoca cáncer”.
  • STOT RE 2 (H373): puede provocar daños en los órganos —en este caso, las vías urinarias— tras exposiciones prolongadas o repetidas.

Lo importante es entender qué es la categoría 2, porque el número engaña. En este sistema, la categoría 1A es “se sabe que provoca cáncer en humanos”, la 1B es “se presume”, y la 2 es la más débil de las tres: hay evidencia en animales de experimentación, pero no la suficiente para una conclusión en personas. Es una categoría de sospecha, no de certeza, y sitúa a la melamina en la misma casilla que muchas sustancias de uso industrial cotidiano.

Decisión segunda: sustancia extremadamente preocupante (2025)

El 9 de julio de 2025 el Tribunal General de la Unión Europea dictó sentencia en los asuntos T-163/23 y T-167/23 y desestimó los recursos de varias empresas productoras y usuarias de melamina. Lo que esos recursos impugnaban era una decisión de la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas de diciembre de 2022, que había identificado la melamina como sustancia extremadamente preocupante en el marco del reglamento REACH, por sus posibles efectos graves sobre la salud humana y el medio ambiente.

Esto se contó en varios medios como si en 2025 se hubiera clasificado la melamina de nuevo, o como si se hubiera declarado cancerígena entonces. No fue así: en 2025 un tribunal confirmó una decisión administrativa de 2022, de naturaleza distinta a la clasificación de 2023. Son dos vías regulatorias paralelas —clasificación de peligro por un lado, gestión de sustancias preocupantes por otro— que avanzan por separado.

Qué cambia esto para un plato de melamina

Menos de lo que parece, y en una dirección concreta.

Lo que dice la norma Reglamento (UE) 10/2011, anexo I
La melamina figura como sustancia autorizada para la fabricación de materiales plásticos en contacto con alimentos, con un límite de migración específica de 2,5 mg por kilogramo de alimento. El formaldehído tiene fijado un límite de 15 mg/kg.

Es decir: la melamina sigue siendo un material autorizado para vajilla, y las dos decisiones anteriores no lo han prohibido. Lo que hacen es reforzar por qué el límite de migración es el que es, y por qué la condición de uso —nunca microondas— no es un capricho del fabricante.

La conclusión práctica se resume en tres frases:

  • Un plato de melamina en buen estado, usado con comida templada y lavado en lavavajillas, se mantiene dentro de las condiciones para las que fue autorizado.
  • El microondas saca al plato de esas condiciones, y ahí es donde la clasificación de la sustancia empieza a ser relevante de verdad.
  • Una pieza vieja, mate, amarillenta o con microfisuras ha perdido la superficie que contenía la resina, y toca sustituirla.

Sobre la melamina en la comida, que es otra cosa

Hay un tercer frente que conviene no mezclar. La melamina también aparece regulada como contaminante de los alimentos, con límites propios que nada tienen que ver con el material del plato: proceden de la crisis de 2008 con leche infantil adulterada en China, cuando se añadió melamina de forma fraudulenta para simular un contenido proteico mayor en los análisis. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición mantiene una página sobre melamina con el marco de aquel episodio y los límites vigentes.

Aquella crisis fue un fraude alimentario deliberado con consecuencias graves. No tiene relación con la vajilla, y confundir ambas cosas es la fuente de buena parte del alarmismo que circula sobre el tema.

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