Silicona, melamina, acero, plástico y porcelana: qué toca la comida
Los seis materiales con los que se fabrica la vajilla infantil, qué norma regula cada uno y en qué condiciones deja de ser buena idea.
Delante de una estantería de vajilla infantil hay seis materiales distintos disfrazados de lo mismo: platos de colores del tamaño de una mano. Se parecen en el precio y en el dibujo, pero se comportan de forma muy diferente en cuanto entran en juego el calor, el lavavajillas y tres años de caídas al suelo. La pregunta útil no es cuál es el mejor material, sino qué está tocando la comida y bajo qué condiciones deja de ser buena idea.
Todos ellos, sin excepción, están sujetos a la misma obligación de partida.
La frase que decide casi todo es “en las condiciones normales o previsibles de uso”. Un plato puede ser perfectamente legal y perfectamente seguro sirviendo puré templado, y dejar de serlo si se mete en el microondas cuando el fabricante dice que no. La norma no certifica el objeto en abstracto: certifica el objeto usado como está previsto. Ese matiz es el que explica casi todas las alertas de los últimos años. El texto completo está en el Reglamento (CE) 1935/2004.
Sobre ese marco general, cada material tiene después su propia regulación específica — o, en un caso llamativo, no la tiene.
Los seis materiales, en corto
| Material | Microondas | Lavavajillas | Se rompe | Norma específica |
|---|---|---|---|---|
| Silicona alimentaria | Sí | Sí | No | Sin armonizar en la UE |
| Melamina | No | Sí, pero envejece | Salta a lascas | Reglamento (UE) 10/2011 |
| Bambú con resina de melamina | No | No | — | Prohibido desde 2021 |
| Acero inoxidable | No | Sí | No | Resolución del Consejo de Europa |
| Polipropileno (PP) | Normalmente sí | Sí | Se raya y agrieta | Reglamento (UE) 10/2011 |
| Porcelana y cerámica | Sí | Sí | Sí, en pedazos | Directiva 84/500/CEE |
Silicona: el material sin norma europea propia
Es el material que domina la vajilla de los primeros meses, y con razón práctica: aguanta del congelador al horno sin inmutarse, no se rompe, la ventosa se integra en la propia pieza y un bebé puede morderla sin que pase nada. Resiste temperaturas muy por encima de las que alcanza cualquier comida de casa.
El dato que casi nadie cuenta es que la silicona no tiene un reglamento europeo específico. El Reglamento (UE) 10/2011, que fija los límites de migración material por material, se aplica a los plásticos, y la silicona —un polímero de silicio— queda fuera de su ámbito. Lo que la regula es el reglamento marco de 1935/2004, sin lista armonizada de sustancias autorizadas ni límites numéricos comunes, más las medidas nacionales que algunos Estados miembro han aprobado por su cuenta.
En la práctica esto no significa “tierra de nadie”: significa que la diferencia entre una silicona bien hecha y una mala no la garantiza un número de reglamento, sino el fabricante. Una silicona de calidad no huele a nada después de un par de lavados; si un plato sigue oliendo a goma quemada tras varios ciclos de lavavajillas, lo que se está oliendo son restos de compuestos que no terminaron de curar en fábrica, y ese plato conviene devolverlo. El olor persistente es la señal más fiable que tiene un padre sin laboratorio.
Melamina: legal, pero nunca en el microondas
La melamina —resina de melamina y formaldehído— es el material del plato infantil clásico: ligero, rígido, con dibujos vivos y prácticamente irrompible en caídas normales. Es un material legal y su uso sigue autorizado, con límites de migración concretos: 2,5 mg por kilo de alimento para la melamina y 15 mg/kg para el formaldehído.
El problema es que esos límites se calculan para un uso concreto que excluye el calor fuerte. Cuando un bol de melamina se calienta en el microondas, la resina cede melamina y formaldehído a la comida a un ritmo muy superior. Por eso ningún fabricante serio marca sus piezas de melamina como aptas para microondas, y por eso la advertencia aparece impresa en la base. No es una recomendación de conservación del dibujo: es la condición bajo la cual el plato cumple la norma.
A esto se añadió un cambio de estatus que conviene entender bien, porque se cuenta mal muy a menudo: desde el 23 de noviembre de 2023 la melamina tiene clasificación armonizada como cancerígeno de categoría 2, en virtud del Reglamento Delegado (UE) 2022/692. Categoría 2 significa “sospechoso”: hay evidencia suficiente en animales y no la hay en humanos. No convierte un plato de melamina en un objeto peligroso sobre la mesa, y no ha prohibido el material. Lo que hace es reforzar por qué el límite de migración importa y por qué el microondas está descartado.
Bambú con resina: el que ya no se puede vender
Merece punto aparte porque durante años se vendió como la alternativa ecológica y hoy está fuera de la ley. No por el bambú —la fibra vegetal no tiene nada de malo— sino por la resina de melamina-formaldehído que se le añade para darle rigidez. El polvo de bambú nunca fue un aditivo autorizado para plásticos en contacto con alimentos, y los ensayos encontraron migraciones muy por encima de lo permitido en cuanto la pieza se calentaba. La Comisión Europea lo abordó en la acción coordinada “Bamboo-zling” y el material quedó retirado del mercado europeo en 2021. Sigue circulando en tiendas en línea, así que conviene saber identificarlo.
Acero inoxidable: el que dura más y no vale para el microondas
Un plato o un vaso de acero inoxidable 18/10 es probablemente el objeto que más va a durar de toda la casa. No se raya de forma relevante, no absorbe olores, no se rompe y no le afecta el lavavajillas. En Europa no está cubierto por el reglamento de plásticos sino por las orientaciones sobre metales y aleaciones del Consejo de Europa, que fijan los límites de liberación de níquel, cromo y manganeso.
Tiene dos pegas reales con niños pequeños, y ninguna es química: conduce el calor, así que un plato recién llenado de comida caliente quema los dedos y tarda en enfriarse; y no se puede meter en el microondas. Para un bebé que come purés templados servidos desde el cazo es una opción muy buena. Para recalentar la cena a las nueve de la noche, no.
Polipropileno: el plástico correcto de la vajilla infantil
Cuando un plato infantil de plástico está bien hecho, casi siempre es de polipropileno (el número 5 dentro del triángulo). Es ligero, barato, aguanta el microondas y el lavavajillas, y químicamente no tiene nada que ver con el bisfenol A, que pertenece a otras familias de plástico.
Su punto débil es el envejecimiento: se raya con los cubiertos, y las rayas retienen restos y se vuelven grises. Un plato de polipropileno rayado y descolorido no es un peligro, pero sí ha llegado al final de su vida útil y se sustituye por un par de euros. La regla práctica: cuando la superficie deja de ser lisa, fuera.
Sobre el bisfenol A conviene aclarar el estado actual, porque el reclamo “sin BPA” lleva quince años en los envases: desde enero de 2025 el Reglamento (UE) 2024/3190 prohíbe el BPA en materiales en contacto con alimentos en toda la Unión, con periodos transitorios. En vajilla infantil nueva, “sin BPA” ha dejado de ser una ventaja competitiva para pasar a ser sencillamente la ley.
Porcelana y cerámica: inerte, pero vigilando el esmalte
La porcelana es el material más inerte de la lista: no cede nada a la comida, no retiene olores, no se raya con el cubierto y aguanta microondas y lavavajillas sin degradarse. Su desventaja con un niño pequeño es obvia y suficiente: se rompe, y se rompe en pedazos con filo.
Su punto de vigilancia no está en el cuerpo de la pieza sino en el esmalte decorado, que puede llevar plomo y cadmio. Es un riesgo real y regulado desde hace décadas por la Directiva 84/500/CEE, que fija los límites de cesión de ambos metales. Las alertas europeas que aparecen cada año sobre vajilla cerámica suelen venir de piezas importadas con decoración interior muy colorida, no de la porcelana blanca de siempre. Si una pieza cerámica lleva dibujo pintado en la superficie que toca la comida y no se sabe de dónde viene, mejor dejarla como objeto decorativo.
Qué se deduce de todo esto
No hay un material ganador, hay un material adecuado para cada momento y una condición de uso que respetar en cada caso. Si hubiera que resumirlo en una sola frase: el material importa menos que leer la base del plato. Ahí está impreso si aguanta microondas y lavavajillas, y esa indicación no es un consejo del fabricante — es la condición bajo la cual la pieza cumple la norma que la autoriza a estar en la mesa.
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